Solo su sombra deja ver. Humanoide incorpóreo de formas blasfemas, grotescamente geométricas, que deambula por los polígonos en días feriados y de asueto, recogiendo los restos de almas maltrechas de los que se alimenta. La devastación psicológica que causan trabajos alienantes, agotadores, estériles y mal pagados, abundantes en estos territorios significativamente deshumanizados, proporcionan abundante carnaza. Hambre no va a pasar.

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