jueves, 5 de noviembre de 2015

Cercanías

El reino de la prisa y la resignación. Dueños de nuestros actos en los pasillos, nos afanamos por minimizar el tiempo que pasamos en ellos, acelerando nuestro ritmo vital en pos de ese tren que creemos siempre a punto de partir. Rehenes del servicio, no nos queda otra que resignarnos a la frecuencia por otros establecida, esperar pacientemente a que nuestro tren llegue y desear que nos deposite en destino sin incidencias reseñables que, de producirse, hacen penosos los ya de por sí tediosos y poco productivos desplazamientos en la red de cercanías.
  

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